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“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”

Salmo 23:4

Recuerdo de mi niñez que existía un trecho cerca de la casa que conectaba dos residenciales. En las noches se convertía en “la boca del lobo”, un término dominicano que alude al peligro potencial  que se presentaba en lugares solitarios sin iluminación. Me era prohibido cruzarlo sin un adulto después de ciertas horas; máxime habiéndose dado situaciones de asaltos en el pasado.

Una noche, ante una situación médica con mi papá, tuvimos que cruzar por ese lugar, ya que el médico vivía justo al final del trecho; ambos emprendimos la marcha y próximos a entrar, me llegó una sensación de temor. Apreté su mano fuerte y volviendo su rostro a mí, me dijo: “no pasa nada, estoy aquí”. De forma instantánea el temor se alejó. Esas palabras fueron suficientes para mí.

Al igual que yo, David el autor de este Salmos, enfrentó posibilidad de atravesar una “boca del lobo” un escenario de temor. Sin embargo, ante ésta la realidad, hace una afirmación: ‘Tú (Jehová) estarás conmigo, por lo tanto, no temeré mal alguno”

Note que él no rechaza  ni evita andar por el valle de muerte, al parecer era inevitable. Sin embargo, el temor encontraba respuesta con el acompañamiento de su Pastor, quien le acompañaba; quien al igual que a mí, le diría: "No pasa nada, estoy aquí"

Dios está dispuesto a acompañarnos ante situaciones adversas,  con el fin de alejar el temor del valle de sombras de muerte que estemos atravesando. Esto no impide que sintamos miedo, pero sí podemos estar seguros de que nuestro Pastor no nos dejará solos.

Josías Ortiz González

"Dios es nuestro compañero de camino"

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